Hoy traemos un tema a veces controvertido al que no
le prestamos demasiada atención en las edades tempranas: la propia imagen.
Esta, se forma y tiene sus raíces a partir de los dos años y continúa desarrollándose
hasta la edad adulta.
Este concepto lo relacionamos siempre con la
apariencia física pero no solamente depende de ella sino que también tendrán
mucho que ver el aspecto psicológico y el ámbito social.
Si esta imagen no es lo suficientemente solida
acarrea alteraciones cognitivas y afectivas
(insatisfacción con el cuerpo) o perceptivas (distorsión de la imagen
corporal).
En el siguiente enlace encontraréis información
ampliada con recursos y actividades para trabajar este aspecto. La Construcción de la Propia Imagen

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